jue 5a. Sem cuaresma (Id=241)
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Antífona de Entrada

Cristo es el mediador de la nueva alianza, porque mediante su muerte, aquéllos que han sido llamados, reciben la herencia eterna que les había sido prometida.
Novi Testaménti mediátor est Christus, ut morte intercedénte, repromissiónem accípiant qui vocáti sunt aeternae hereditátis.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Asiste y protege siempre, Señor, a esta familia tuya que ha puesto en ti toda su esperanza, a fin de que, purificados de nuestros pecados, permanezcamos fieles a nuestro compromiso bautismal yobtengamos la herencia prometida.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Serás padre de una multitud de pueblos

Lectura del libro del Génesis
17, 3-9

En aquellos días, Abrán cayó de bruces y Dios le dijo:
"Esta es la alianza que hago contigo: tú llegarás a ser padre de una muchedumbre de pueblos. No te llamarás ya Abrán, sino que tu nombre será Abrahán, porque yo te hago padre de una muchedumbre de pueblos. Te haré inmensamente fecundo; de ti surgirán naciones; y reyes saldrán de ti. Establezco mi alianza contigo y tus descendientes después de ti por siempre, como alianza perpetua. Les daré a ti y a tus descendientes, la tierra en la que ahora peregrinas, toda la tierra de Canaán, en posesión perpetua; y yo seré el Dios de tus descendientes".
Y el Señor añadió:
"Guardarás mi alianza tú y tus descendientes de generación en generación".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 104, 4-5.6-7.8-9

El Señor nunca olvida sus promesas.
Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

Recurran al Señor y a su poder, busquen su rostro sin descanso. Recuerden las maravillas que hizo, sus portentos y sus justas decisiones. El Señor nunca olvida sus promesas Descendencia de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra están en vigor sus decretos.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

El se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra que ha dado por mil generaciones; del pacto concluido con Abrahán, y del juramento que hizo a Isaac.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón".
Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómine audíte.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Su padre Abrahán se regocijaba con el pensamiento de verme

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
8, 51-59

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
"Yo les aseguro que el que pone en práctica mi palabra, no morirá nunca".
Al oír esto, los judíos le dijeron:
"Ahora nos convencemos plenamente de que estás endemoniado. Tanto Abrahán como los profetas murieron, y ahora tú dices: El que pone en práctica mi palabra no experimentará la muerte para siempre. ¿Acaso eres tú más importante que nuestro padre Abrahán? Tanto él como los profetas murieron, ¿por quién nos tienes?"
Jesús respondió:
"Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría; es mi Padre quien me glorifica, el mismo del que ustedes dicen: "Es nuestro Dios". En realidad no lo conocen; yo, en cambio, sí lo conozco. Y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco de veras y pongo en práctica sus palabras. Abrahán, su padre, se alegró sólo con el pensamiento de que iba a ver mi día; lo vio y se llenó de alegría".
Entonces los judíos le dijeron:
"¿De modo que tú, que aún no tienes cincuenta años, has visto a Abrahán?"
Jesús les respondió:
"Les aseguro que antes que Abrahán naciera, yo soy".
Entonces los judíos tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, con agrado el sacrificio que vamos a ofrecerte, y concédenos por él la conversión de nuestra vida y la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La fuerza de la Cruz

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo diste a los seres humanos una nueva comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner de manifiesto, por la eficacia inefable de la cruz, el poder del Crucificado
y el juicio que del mundo has hecho.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros y con él nos ha dado todos los bienes.
Próprio Fílio suo non pepércit Deus, sed pro nobis ómnibus trádidit illum: cum illo ómnia nobis donávit.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Por medio de este sacramento, que ya desde ahora nos comunica tu fuerza, concédenos, Padre misericordioso, participar de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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